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¿QUÉ VALORAMOS DE UNA OFERTA LABORAL?
Las personas que trabajamos en contacto con el mercado tecnológico, sabemos que en la actualidad cada vez son más las ofertas laborales que surgen de pequeñas, medianas y grandes empresas, de algunas tecnologías más que de otras, pero en general, la mayoría de los perfiles informáticos son requeridos hoy día y tienen amplias posibilidades de empleo. Basta consultar las páginas web que contienen búsquedas de este tipo de perfiles, u hojear el diario en la sección de empleos de informática, para comprobar esta realidad: largas listas de búsquedas, de diferentes perfiles y tecnologías, desde los más juniors hasta los más seniors, pasando por programadores, analistas funcionales, diseñadores, arquitectos, líderes, administradores de sistemas, administradores de bases de datos, etc., etc., etc.
Debido a esta amplia posibilidad que se les ofrece a este tipo de perfiles, y a la necesidad imperiosa de cubrir algunas vacantes para poder avanzar con proyectos muy importantes, las empresas muchas veces intentan que sus propuestas laborales resulten atractivas desde el aspecto económico… Y en varias ocasiones logran el objetivo de “tentar” al candidato.
En este punto quisiera detenerme para que podamos reflexionar acerca de nuestra propia actitud cuando nos encontramos en la posición de tener que decidirnos por una propuesta laboral.
Si bien el aspecto económico es importantísimo en el mundo del trabajo, frecuentemente, como selectora de personal de perfiles informáticos, puedo percibir que se convierte en el “único” aspecto, en detrimento de otros que pueden ser tan o más valiosos que éste. Suele suceder que un candidato desista de seguir avanzando en el proceso de selección para ingresar en una empresa, porque le surgió otra propuesta laboral cuya oferta económica es superior. También es común que un candidato avance en un proceso de selección, y una vez que se confirma el ingreso y comunica la decisión de hacer el cambio a su actual empresa, se le ofrece un aumento de sueldo y decide quedarse.

Pareciera muchas veces que el factor económico es el que más pesa a la hora de tomar una decisión por una propuesta laboral. Sin embargo, en las entrevistas laborales, cuando indago acerca del por qué hacer un cambio laboral, no es tan frecuente escuchar que el motivo sea lo económico. Muchas veces la búsqueda de un cambio de trabajo pasa por “crecer profesionalmente”, “no estancarse en un mismo lugar”, “seguir profundizando en alguna tecnología”, “aprender nuevas tecnologías”… Me pregunto entonces por qué finalmente en varios casos el factor decisivo es lo económico al momento de elegir una propuesta laboral. ¿Dónde quedaron las demás inquietudes? ¿Dónde quedaron las aspiraciones de crecer profesionalmente o aprender nuevas tecnologías?
Es importante que al momento de evaluar una propuesta laboral,
podamos considerar y valorar todos los aspectos que pueden hacerla
interesante y atractiva para nosotros. La mayoría de nosotros puede
imaginarse las consecuencias de estar trabajando en un lugar que no
nos resulte interesante o desafiante a nivel profesional y agradable
a nivel humano, por más que el sueldo sea más que conveniente.
En primer lugar, es imprescindible que nos preguntemos qué es lo que
buscamos cuando queremos hacer un cambio. Para que un cambio laboral
nos resulte beneficioso a nivel profesional, resulta muy necesario
que podamos plantearnos previamente un plan de carrera, hacia a
dónde queremos orientar nuestro perfil en cuanto a funciones y
tecnologías, cuáles son nuestros principales objetivos, y nuestras
aspiraciones e inquietudes más importantes. Si no tenemos nuestros
objetivos bien definidos, podemos decidirnos por alguna propuesta
laboral que nos termine resultando frustrante o poco motivante,
aunque las condiciones de contratación sean muy buenas.

En segundo lugar, resulta importante para una buena elección,
indagar acerca de todas las características de una propuesta
laboral: tipo de empresa que me está convocando, puesto que se me
está ofreciendo, tareas implicadas en dicho puesto, tecnologías a
utilizar, características del proyecto, duración del mismo, equipo
de trabajo, lugar físico, horarios, horas extras, viajes,
condiciones de contratación, entre otras. Además, es importante que
también podamos considerar otros beneficios, como la capacitación
que una empresa pueda brindarnos, y las posibilidades de crecimiento
profesional dentro de la misma, aspectos que muchas veces no
valoramos tanto como el factor económico.
Como podemos observar, hay varios aspectos a tener en cuenta, tan o
más importantes que el sueldo. Poder considerarlos y valorarlos,
puede ayudarnos a tomar decisiones más acordes a nuestros propios
objetivos, y no dejarnos “tentar” tan fácilmente por el dinero que
puedan ofrecernos para ingresar en una empresa.
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