| Liderazgo: Una elección
Cuando tenemos que evaluar candidatos para algunas de nuestras búsquedas que requieren poseer en mayor o en menor grado desarrolladas las habilidades de liderazgo , muchas veces escuchamos a los entrevistados responder que ser un líder significa lograr tener gente a cargo. Ante la pregunta “¿qué es para usted ser un líder?”, lo primero que se piensa es justamente que ser un líder es supervisar y coordinar a otros empleados en una empresa o a otros integrantes dentro de un grupo. Se tiene la idea de que evolucionar en la carrera profesional, ascender, tiene que ver con llegar dentro de la estructura organizacional a posiciones de liderazgo.
El
motivo de este artículo es intentar abrir un poco este pensamiento y
esbozar en algunas líneas el que creo personalmente es el verdadero
sentido del liderazgo, no solo expresado en la empresa, sino también
en la vida.
En la era industrial el liderazgo era sinónimo de posición en el organigrama. En la era del conocimiento es el ejercicio de una opción, de una elección personal. Por eso está distribuido en toda la empresa, desde la base hasta la cima y por eso cualquiera puede transformarse en líder, dependerá de su propia decisión. No es necesario poseer autoridad formal, basta con autoridad moral para liderar. Mahatma Gandhi nunca ocupó una posición formal de liderazgo, no fue votado para ocuparla y sin embargo fue un líder indiscutido. Podríamos enunciar así muchos ejemplos como este.
Ser líder significa ante todo elegir hacerse cargo, ya sea de una actividad dentro de un grupo de trabajo, dentro de la familia o en el ámbito académico. Es líder quien asume un rol activo y toma con compromiso una tarea y se transforma en ejemplo y referente para los demás. Y no necesariamente tiene que tener rótulo de líder formalizado dentro de la empresa. Muchos de ustedes seguramente han sido líderes desde la actitud, desde el “hacerse cargo de algo” y han logrado transformar las cosas tal vez sin proponérselo.
Escucho en las entrevistas y entre los empleados de la empresa también que informalmente han asumido un rol dentro de tal o cual proyecto, distinto al formal, y que son referentes de otros integrantes del equipo, porque se han hecho cargo o han tomado actividades que no tenían un responsable, o bien ese responsable formalmente designado no las cumplía por alguna razón. A esto me refiero con asumir un rol de líder, líder desde el compromiso y la dedicación que cada uno de ustedes puede poner día a día en su trabajo.
Otro punto importante que me interesa destacar (por supuesto que el tema de liderazgo es muy amplio y la intención de este artículo es abordar sólo unos pocos aspectos de esta temática), es qué se necesita para ser líder y en este punto creo que es fundamental que cada uno de ustedes reflexione primero, averigüe internamente quiénes son como individuos, que logren un conocimiento de ustedes mismos, que se pregunten sobre estas cuestiones, qué quieren, qué desean, hacia a dónde quieren llegar y en qué plazos, qué valores tienen, cómo pueden llegar a ser mejores personas, etc.; en definitiva que tengan claro el mapa de sus vidas y los destinos que quieren alcanzar bien definidos.
Nadie es capaz de dar lo que no tiene, por eso el liderazgo implica un reto constante de superación en todos los aspectos que se relacionan con el desarrollo completo y armónico de la persona: el personal (valores y hábitos), el profesional, el social y el espiritual.
Ser un líder no es una postura o un galardón para lucir, es un compromiso, una responsabilidad. Podemos ser líderes todos los días desde nuestro lugar, desde nuestro rol.
En todos los equipos de trabajo, desde los escolares hasta los de alta dirección de empresas, encontramos al menos una persona que sin tener el peso de una responsabilidad, sobresale por su iniciativa, amplia visión de situaciones, gran capacidad de trabajo y decisiones firmes; sus ideas y aportes siempre son considerados por la certeza y oportunidad con que los expresa; por otra parte se distingue por su facilidad de diálogo y la habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera del trabajo. Este tipo de personas sobresalen y son un modelo. ¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respetados y apreciados por ser los primeros en lanzarse a la batalla. De igual forma, cada uno de nosotros debemos ir por delante, seamos o no cabeza de familia, empresa o equipo de trabajo. Pocas veces pensamos en la responsabilidad que tenemos como personas. Todos podemos y debemos ejercer un liderazgo desde nuestras particulares circunstancias. Es nada más y “nada menos” que una elección más de tantas que tenemos
que tomar todos los días.
Liic. María Laura Fernández
Gerente de Recursos Humanos
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